Fiebre en Caballos: Tabla de Temperaturas, Señales de Alarma y qué Hacer

Una temperatura elevada es una de las primeras señales, y una de las más útiles, de que un caballo está enfermando. El desafío para los propietarios consiste en saber qué temperatura realmente se considera fiebre, cómo obtener una medición precisa y cuándo el resultado significa «seguir vigilando» o «llamar al veterinario». Esta guía presenta un plan claro para la primera hora, las señales de alarma que requieren actuar con mayor rapidez y las causas más probables según la estación del año, para que puedas actuar con seguridad en lugar de hacer suposiciones.
Comenzaremos por definir qué temperaturas son normales y cuáles indican fiebre en caballos adultos y potros. Después, explicaremos una forma sencilla de medir la temperatura rectal y registrar su evolución de manera fiable. También aprenderás a relacionar esa cifra con la frecuencia cardíaca, la respiración y el estado de las encías para comprender el cuadro completo. Si necesitas repasar las técnicas y los valores normales, ten a mano estos recursos: Los signos vitales del caballo y Frecuencia cardíaca promedio de un caballo. Al terminar, sabrás cuándo continuar registrando los datos, cuándo aislar al caballo y cuándo llamar al veterinario.
Guía rápida: qué hacer si tu caballo tiene fiebre
La temperatura rectal normal de un caballo adulto es de 99–101 °F (37,2–38,3 °C). Se considera fiebre una temperatura superior a 101,5 °F (38,6 °C); cualquier fiebre en un potro requiere asesoramiento veterinario urgente. Durante la primera hora:
Confirma la temperatura con un termómetro rectal digital lubricado y vuelve a medirla después de 15–30 minutos.
Registra los signos vitales y el comportamiento: frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, color de las encías y tiempo de llenado capilar, estado de ánimo, apetito y deposiciones. Anota también la hora.
Llama al veterinario si la temperatura es superior a 102,5 °F (39,2 °C) o si el caballo está decaído, no come, tiene diarrea, presenta tos persistente o secreción nasal, muestra dolor compatible con cólico o tiene signos neurológicos.
Ofrece agua limpia y no administres medicamentos a menos que el veterinario lo indique. Aísla al caballo si sospechas una causa contagiosa. Consulta los valores normales y la técnica de evaluación en Los signos vitales del caballo.
Temperatura normal y fiebre: cómo obtener una medición fiable
Antes de preocuparnos por las causas, necesitamos una medición fiable. A continuación, veremos cómo definir la fiebre en adultos y potros, y cómo medir la temperatura rectal de forma higiénica y precisa para seguir su evolución durante la siguiente hora.
¿Qué temperatura se considera fiebre en adultos y potros?
En caballos adultos, la temperatura rectal normal es de 99–101 °F (37,2–38,3 °C). Se considera fiebre cuando supera los 101,5 °F (≥38,6 °C). Una lectura de ≥102,5 °F (≥39,2 °C), o una temperatura que continúa aumentando en las mediciones sucesivas, es una señal de alarma que requiere asesoramiento veterinario ese mismo día.
Los potros tienen una temperatura basal ligeramente más alta, pero considera una lectura de ≥102,0 °F (≥38,9 °C) como urgente, especialmente si hay cambios de comportamiento, como estar más apagados, no mamar o respirar más rápido.
Caballo | Temperatura normal °F (°C) | Inicio de la fiebre | Fiebre que constituye una señal de alarma |
Adulto | 99–101 (37,2–38,3) | >101,5 (≥38,6) | ≥102,5 (≥39,2) |
Potro de 0–6 meses | Aproximadamente 99,5–102,0 (37,5–38,9) | ≥102,0 (≥38,9) | Cualquier fiebre acompañada de un cambio de comportamiento es urgente |
Registra las temperaturas, las observaciones y las instrucciones del veterinario en Horse Tracker para poder consultar toda la evolución.
Consejo: La tendencia aporta más información que una medición aislada. Dos lecturas separadas por 15–30 minutos dicen más que una sola.
Cómo tomar la temperatura rectal de tu caballo
Utiliza un termómetro rectal digital con una pila en buen estado y una pequeña cantidad de lubricante a base de agua. Colócate junto a la cadera del caballo, mirando hacia atrás, no directamente detrás de él. Levanta la cola con suavidad e introduce la punta lubricada aproximadamente una pulgada, unos 2–3 cm.
Mantén el termómetro en su posición hasta que emita un pitido, generalmente después de 60–90 segundos. Anota la temperatura y la hora, limpia la sonda y desinféctala; una toallita con alcohol funciona bien. Si el resultado parece extraño o está cerca del límite, repite la medición después de 15–30 minutos, en el mismo entorno tranquilo.
Un caballo tranquilo y un lugar de medición constante ayudan a reducir las elevaciones relacionadas con el estrés.
La lubricación favorece un buen contacto de la sonda; introducirla en seco puede producir una lectura falsamente baja.
Si dispones de una pinza o un cordón de sujeción para fijar el termómetro a la cola, úsalo para evitar que se «pierda».
Evalúa al caballo en conjunto, no solo su temperatura
Mientras el termómetro realiza la medición, observa al caballo en conjunto: estado de ánimo, apetito, patrón respiratorio, secreción nasal, tos y producción de heces. Una vez que tengas la temperatura, añade la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y el tiempo de llenado capilar (TLC), para que los datos permitan comprender el cuadro completo.
Si necesitas repasar los valores normales y cómo contar los latidos y las respiraciones, consulta Los signos vitales del caballo y Frecuencia cardíaca promedio de un caballo.
Una temperatura ligeramente elevada en un caballo alerta, que come y tiene frecuencias cardíaca y respiratoria normales, es muy diferente de esa misma temperatura acompañada de taquicardia, dificultad respiratoria o encías de color turbio o apagado. La combinación de los signos permite determinar la urgencia.
Ejemplos: cómo interpretar la temperatura junto con otros signos
Adulto con 101,8 °F (38,8 °C), alerta, comiendo y con frecuencias cardíaca y respiratoria normales. Probablemente se trate de una fiebre leve. Vuelve a medir la temperatura después de 30 minutos y comienza un registro sencillo: hora, temperatura, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, color de las encías y comportamiento.
Adulto con 102,7 °F (39,3 °C), sin apetito, frecuencia cardíaca de 56 latidos por minuto y frecuencia respiratoria de 28 respiraciones por minuto. Esta situación requiere llamar al veterinario ese mismo día. Mantén el agua disponible, comienza el aislamiento si hay signos respiratorios y no administres medicamentos a menos que el veterinario lo indique.
Potro con 102,1 °F (38,9 °C), más apagado de lo normal. Considéralo una urgencia. Llama al veterinario de inmediato y mantén al potro abrigado e hidratado mientras esperas.
Lleva un registro claro de la evolución
Cuando la temperatura de un caballo aumenta, llevar un registro claro ayuda a detectar tendencias y a compartir información precisa con el veterinario.
Registra las mediciones de temperatura con fecha y hora.
Guarda los tratamientos y las instrucciones en un solo lugar.
Almacena documentos y fotografías si es necesario.
La primera hora: qué hacer paso a paso
Los primeros 60 minutos deben centrarse en acciones tranquilas y sencillas que protejan al caballo y proporcionen datos útiles al veterinario. Prepara el espacio, comienza un registro breve y toma decisiones sobre hidratación y aislamiento mientras observas la evolución.
Prepara un lugar tranquilo y observa los primeros signos
Lleva al caballo a un box tranquilo o a un pasillo despejado, colócale un cabestro con una cuerda de guía y retira el heno y el grano. Deja agua limpia disponible.
Anota la hora de la primera lectura elevada y el estado del caballo: alerta o decaído, comiendo o sin apetito, presencia de tos, secreción nasal, diarrea o comportamientos compatibles con cólico, como escarbar, mirarse los flancos o intentar revolcarse repetidamente.
Si necesitas repasar las primeras señales de enfermedad, consulta Cómo saber si tu caballo está enfermo.
Confirma la temperatura y comienza un registro de los signos vitales
Confirma la temperatura rectal con un termómetro digital lubricado y vuelve a medirla después de 15–30 minutos. Registra la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, el color de las encías y el tiempo de llenado capilar junto con cada temperatura, para que puedas mostrar al veterinario una tendencia clara en lugar de una cifra aislada.
Tiempo | Temperatura °F/°C | Frecuencia cardíaca (latidos/min) | Frecuencia respiratoria (respiraciones/min) | Encías/TLC | Apetito/Estado de ánimo | Observaciones: tos, diarrea, viajes, medicamentos |
0 min | ||||||
+30 min | ||||||
+60 min |
Procura realizar las mediciones cada 30–60 minutos durante la primera hora y, después, cada hora si el caballo permanece estable.
Ofrece agua y aplica medidas de enfriamiento cuando corresponda
Ofrece agua fresca y permite que beba normalmente. Si hace calor o el caballo está sudando por las condiciones ambientales o el ejercicio, puedes mojarlo con una manguera o una esponja usando agua fresca, no helada, y pasar un escurridor para retirar el agua que se haya calentado sobre el cuerpo. Repite el proceso por ciclos.
Evita enfriar en exceso a los potros o a los adultos debilitados; sécalos y detén el enfriamiento si comienzan a tiritar.
No administres electrolitos a la fuerza a un caballo que no quiere beber. Sin embargo, puedes ofrecer sal o electrolitos en el agua o el alimento a un caballo que esté bebiendo y que, por lo demás, se encuentre estable.
Para estimar sus necesidades y planificar una mezcla segura, utiliza nuestra Calculadora de sal y electrolitos.
Aísla al caballo si sospechas una enfermedad contagiosa

Si hay tos, secreción nasal o diarrea, trata al caballo como si pudiera ser contagioso. Alójalo por separado si es posible, utiliza cubetas exclusivas y un pediluvio en la entrada, y atiéndelo al final para reducir la propagación dentro de la cuadra. Prepara una lista breve de los caballos que hayan llegado recientemente y de los viajes realizados.
Qué debes evitar durante la primera hora
No administres antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como fenilbutazona o flunixina, a menos que el veterinario lo indique. Estos medicamentos pueden enmascarar signos que el veterinario necesita interpretar y complicar el diagnóstico.
No cubras con una manta a un caballo que esté acalorado o sudando, y no le retires el agua.
Señales de alarma: cuándo llamar al veterinario de inmediato
Algunas combinaciones de temperatura y signos generales obligan a pasar de la vigilancia a la acción. Utiliza los siguientes criterios para decidir cuándo llamar de inmediato al veterinario o preparar el remolque.
Temperaturas que requieren atención veterinaria
≥102,5 °F (≥39,2 °C) en adultos, o cualquier potro con ≥102,0 °F (≥38,9 °C).
Una temperatura que sigue aumentando al repetir la medición después de 15–30 minutos, aunque todavía esté cerca del umbral.
Otros signos que aumentan la urgencia
Decaimiento intenso o pérdida del apetito.
Dolor compatible con cólico, intentos repetidos de revolcarse o ausencia de deposiciones durante muchas horas.
Diarrea, especialmente si es acuosa o maloliente, o dificultad para respirar en reposo.
Secreción nasal verde o amarilla, tos fuerte o varios caballos de la cuadra con signos similares.
Alteraciones neurológicas, como ataxia, posturas extrañas, caída de un labio o una oreja, o alteración del estado mental.
Por qué estas señales requieren actuar con rapidez
La fiebre alta aumenta las necesidades de líquidos y puede provocar deshidratación en un caballo que ya se encontraba en una situación comprometida, o dolor muscular que se manifieste de forma parecida a una cojera. El compromiso neurológico o respiratorio modifica de inmediato las decisiones sobre transporte y bioseguridad.
Llama al veterinario y prepárate para un posible traslado
Llama al veterinario ahora si aparece cualquiera de las señales de alarma anteriores o si tienes dudas. Si el caballo está empeorando, el veterinario puede recomendar que lo transportes directamente a la clínica.
Mientras hablas por teléfono, continúa registrando los signos vitales para poder comunicar una tendencia; por ejemplo: «La temperatura pasó de 102,7 a 103,1 °F en 30 minutos y la frecuencia cardíaca aumentó de 56 a 64 latidos por minuto».
Comprueba el combustible, el enganche, las luces y las alfombrillas del remolque, y confirma la ruta.
Prepara una cantidad mínima de material de cama, un cabestro fácil de retirar y una fuente de agua.
Cuenta con una persona tranquila para manejar al caballo y evita la circulación innecesaria de personas a su alrededor.
Errores que debes evitar
No combines varios medicamentos intentando bajar la fiebre a la fuerza; esto puede dificultar el diagnóstico y conllevar riesgos. No retrases la llamada mientras intentas reunir un conjunto «perfecto» de datos. Comunica la información disponible, incluidos el comportamiento y la evolución.
Tampoco juntes caballos ni compartas equipo si existe la posibilidad de una enfermedad respiratoria o diarreica; mantén el aislamiento hasta que el veterinario indique lo contrario.
Una temperatura alta o en aumento, la fiebre en un potro y cualquier combinación de decaimiento, dolor de cólico, diarrea, dificultad respiratoria, secreción purulenta, signos neurológicos o varios casos dentro de la cuadra requieren pasar de «vigilar» a llamar al veterinario o trasladar al caballo de inmediato. Mantén el agua disponible, continúa registrando los datos y sigue las instrucciones del veterinario.
Causas frecuentes de fiebre según la estación y el entorno
La fiebre es un signo, no un diagnóstico, y la estación del año y el entorno ayudan a reducir rápidamente la lista de posibles causas. Relaciona lo que observas en la cuadra con los patrones habituales para aplicar el aislamiento adecuado y comunicar al veterinario las sospechas pertinentes.
Brotes respiratorios y adenitis equina
Si varios caballos tienen tos, ganglios inflamados o secreción nasal espesa, maneja la situación como si se tratara de adenitis equina hasta que se demuestre lo contrario.
Traslada al caballo con fiebre a una zona separada, utiliza cubetas y herramientas exclusivas y atiéndelo al final.
El veterinario puede tomar muestras con un hisopo para realizar pruebas de PCR y cultivo, y recomendar protocolos de aislamiento para el box. Para profundizar, consulta Adenitis equina: síntomas, aislamiento, bioseguridad y vacunación.
Señales que puedes observar primero
Secreción purulenta verde o amarilla, tos persistente, zona submandibular firme o dolorosa y otros caballos que parecen estar empezando a enfermar.
La fiebre puede aparecer entre 24 y 48 horas antes que la secreción. Aísla al caballo aunque solo presente fiebre y tos.

Fiebre del Potomac: fiebre y diarrea durante el verano
El riesgo de fiebre del Potomac (PHF, por sus siglas en inglés) aumenta desde mediados hasta finales del verano, especialmente en lugares donde abundan los insectos acuáticos. Los caballos suelen presentar fiebre, decaimiento y diarrea; el riesgo de laminitis es considerable.
Llama pronto al veterinario, ya que la administración temprana de líquidos y de antibióticos específicos es importante. Conoce los patrones y los tiempos de evolución en nuestra serie de casos y nuestra guía de síntomas:
Qué puede hacer el propietario mientras espera
Procura que el caballo siga bebiendo, continúa evaluando los signos vitales cada 30–60 minutos y no administres AINE a menos que el veterinario lo indique, ya que pueden enmascarar la gravedad del cuadro.
Virus del Nilo Occidental: fiebre acompañada de signos neurológicos
La presencia de ataxia, debilidad del tren posterior, temblores musculares o alteraciones del estado mental junto con fiebre a finales del verano o en otoño hace sospechar una infección por el virus del Nilo Occidental (VNO). Esta situación requiere llamar al veterinario ese mismo día.
Encontrarás más información sobre los signos, el tratamiento y la prevención en Virus del Nilo Occidental en caballos: síntomas, tratamiento, vacunación y prevención.
Transporte y manejo

Mantén al caballo en un entorno tranquilo y con una cama abundante. Si el veterinario recomienda transportarlo, acolcha las esquinas y conduce con suavidad; un caballo con alteraciones neurológicas puede perder el equilibrio.
Fiebre de la paloma: inflamaciones dolorosas y abscesos

A finales del verano y en otoño, las inflamaciones firmes y dolorosas sobre la región pectoral, a lo largo de la línea media ventral o en una extremidad, que posteriormente se ablandan y drenan, apuntan a la fiebre de la paloma, causada por Corynebacterium pseudotuberculosis. Las moscas y el equipo contaminado contribuyen a su propagación.
Qué puede hacer el propietario mientras espera
Aísla al caballo de inmediato, comienza a registrar los signos vitales cada 30–60 minutos y no abras ni exprimas los abscesos por tu cuenta. Mantén el box limpio y aplica medidas de control de moscas.
Consulta la guía completa: Fiebre de la paloma en caballos: signos, cuidado de los abscesos y aislamiento.
Revisa la vacunación antes de las temporadas de mayor riesgo
Las cuadras con la vacunación al día están mejor preparadas para las temporadas de brotes. Revisa qué cubre la vacuna de cinco componentes y cómo programar los refuerzos según el riesgo local: Vacuna equina de cinco componentes: qué cubre y por qué es importante.
Tabla de referencia: pistas, posibles causas y medidas inmediatas
Primera pista que observas | Principales posibilidades | Qué hacer ahora | Más información |
Varios caballos con tos y secreción espesa | Brotes de enfermedades de las vías respiratorias superiores, incluida la adenitis equina | Aislar, utilizar equipo exclusivo y llamar al veterinario para realizar pruebas | |
De julio a septiembre, cerca del agua, con fiebre y diarrea | Fiebre del Potomac, con riesgo de laminitis | Facilitar el acceso al agua, registrar los signos vitales y consultar al veterinario ese mismo día | |
Finales del verano u otoño, fiebre con ataxia o temblores | Virus del Nilo Occidental | Mantener al caballo en un box tranquilo, minimizar el estrés y consultar al veterinario ese mismo día | |
Un solo caballo después de un viaje o recién llegado | Fiebre del transporte o enfermedad respiratoria viral | Aislar, medir la temperatura dos o tres veces al día y llamar al veterinario si aumenta |
Empieza a utilizar Horse Tracker y mantén organizadas las temperaturas, las observaciones y las fechas de atención de cada caballo.
Qué decirle al veterinario cuando llames
Una descripción breve y estructurada ahorra tiempo valioso y permite recibir mejores indicaciones desde la primera llamada. Utiliza este ejemplo y la lista de comprobación para comunicar la evolución, los signos vitales principales y las exposiciones recientes sin tener que improvisar.
Ejemplo de un informe telefónico útil
«Caballo castrado adulto, de 12 años. Tenía 102,7 °F hace 30 minutos y ahora tiene 103,1 °F. La frecuencia cardíaca pasó de 56 a 64 latidos por minuto. La frecuencia respiratoria pasó de 20 a 24 respiraciones por minuto. Las encías están rosadas y el tiempo de llenado capilar es de 2,5 segundos. No come, tiene algo de tos y no presenta diarrea. Hace cinco días llegó una yegua nueva de un concurso y está alojada en el box de al lado. No se han administrado medicamentos. Fue vacunado en primavera».
Este breve informe explica qué está ocurriendo, con qué rapidez cambia, cómo se ve el caballo, a qué ha estado expuesto y qué has hecho hasta el momento.
Lista de información que conviene tener preparada
Datos del caballo: Edad, sexo y actividad; por ejemplo, yegua de 10 años utilizada para paseos.
Temperatura y evolución: «Pasó de 102,0 a 102,6 °F en 30 minutos».
Frecuencias cardíaca y respiratoria: «La frecuencia cardíaca pasó de 44 a 52 latidos por minuto y la respiratoria de 16 a 22 respiraciones por minuto».
Encías y TLC: Color y tiempo de llenado capilar.
Comportamiento, apetito y deposiciones: Alerta o decaído, si está comiendo y cuándo hizo la última deposición normal.
Signos principales: Tos, secreción nasal, diarrea, dolor de cólico o alteraciones neurológicas.
Antecedentes de exposición: Viajes recientes, concursos, nuevas llegadas o compañeros de cuadra enfermos.
Tratamientos recientes: Vacunas, desparasitantes, antibióticos, AINE o ausencia de tratamientos.
Contexto: Estación del año, calor, humedad, abundancia de insectos y proximidad a cursos de agua.
Pregunta: «¿Quiere que administre AINE o líquidos, o que aplique medidas de aislamiento antes de que llegue?».
Ten a mano el registro de la primera hora para poder leer los datos directamente. Si necesitas consultar los valores normales o repasar las técnicas mientras realizas las mediciones, revisa Los signos vitales del caballo.
Situaciones que debes destacar durante la llamada
Temperatura en aumento, taquicardia y falta de apetito: Probablemente se necesite una exploración ese mismo día. No administres medicamentos hasta que el veterinario lo indique.
Fiebre y diarrea en agosto, cerca de un arroyo: Señala el riesgo de fiebre del Potomac y menciona cualquier antecedente de laminitis.
Fiebre y tos, con dos compañeros de cuadra enfermos: Maneja la situación como un brote respiratorio y confirma que el caballo está aislado y tiene cubetas separadas.
Potro con ≥102,0 °F, más apagado de lo normal: Es urgente. Empieza la llamada diciendo que se trata de un potro.
Qué seguir registrando mientras esperas
Continúa evaluando la temperatura, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, el tiempo de llenado capilar y el comportamiento cada 30–60 minutos, hasta que el veterinario indique lo contrario.
Anota cualquier signo nuevo, como la primera diarrea acuosa, la aparición de tos o un cambio en el color de la secreción nasal. Registra también lo que consume, incluida el agua que bebe y el alimento que rechaza, y lo que elimina en forma de heces y orina. Esta cronología suele facilitar un diagnóstico más rápido y preciso.
Preguntas frecuentes sobre la fiebre en caballos
1. ¿Cuál es la mejor forma de tomarle la temperatura a un caballo?
Un termómetro rectal digital es la opción más rápida y segura. Guarda junto a él una pila de repuesto y una pequeña cantidad de lubricante a base de agua. Introduce la punta aproximadamente una pulgada, espera el pitido, normalmente después de 60–90 segundos, y registra la hora junto con la temperatura.
Si la lectura está cerca del límite o resulta inesperada, repítela después de 15–30 minutos en el mismo entorno tranquilo; la tendencia aporta más información que una medición aislada.
Acompaña cada lectura con la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, el color de las encías y el tiempo de llenado capilar, para que tanto tú como el veterinario tengan una visión completa. ¿Necesitas repasar la técnica y los valores normales? Consulta Los signos vitales del caballo y Frecuencia cardíaca promedio de un caballo.
2. ¿Qué temperatura requiere llamar al veterinario?
El contexto importa.
Adulto con 102,0 °F (38,9 °C), alerta y comiendo: Repite la medición después de 15–30 minutos y comienza un registro de los signos vitales. Llama si la temperatura aumenta o aparecen otros signos.
Adulto con ≥102,5 °F (≥39,2 °C) o una tendencia ascendente: Llama al veterinario ese mismo día.
Cualquier potro con ≥102,0 °F (≥38,9 °C), o un potro decaído o que mama poco: Solicita asesoramiento veterinario urgente de inmediato.
3. ¿Puedo enfriar con agua a un caballo que tiene fiebre?
Sí, si el estrés térmico o el calor ambiental pueden estar contribuyendo al problema, puedes mojar al caballo con una manguera o una esponja usando agua fresca, no helada, y después pasar un escurridor para retirar el agua que se haya calentado. Repite el proceso por ciclos.
Mantén al caballo protegido de las corrientes de aire y detente si empieza a tiritar. Con los potros o los adultos debilitados, actúa con mayor suavidad: prioriza la sombra, la circulación de aire y la hidratación, y sigue las indicaciones del veterinario.
Recuerda que el enfriamiento no trata la causa; ayuda a mejorar el confort mientras vigilas la evolución.
4. ¿Cuándo debo aislar a un caballo con fiebre?
Actúa con precaución si observas tos, secreción nasal o diarrea, o si varios compañeros de cuadra están tosiendo. Aloja al caballo por separado, utiliza cubetas y herramientas exclusivas, atiende al caballo con fiebre al final y comienza un registro sencillo de temperaturas y signos junto al box.
El veterinario puede recomendar pruebas, como una PCR para detectar adenitis equina, y medidas específicas de bioseguridad. Para conocer los aspectos generales de los brotes respiratorios y los fundamentos del aislamiento, consulta nuestra Guía sobre la adenitis equina.
5. Si la temperatura vuelve a la normalidad, ¿significa que el problema se ha resuelto?
No necesariamente. Un patrón en el que la temperatura baja y después vuelve a subir puede quedar oculto por los AINE o por las fluctuaciones naturales.
Sigue registrando la temperatura, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, el tiempo de llenado capilar, el apetito, las deposiciones y el comportamiento durante al menos 24 horas después de la última lectura elevada.
Llama al veterinario si la fiebre reaparece, si surgen otras señales de alarma, como falta de apetito, diarrea, dificultad respiratoria o signos neurológicos, o si estás en temporada de mosquitos o a mediados del verano cerca de cursos de agua, cuando el riesgo de virus del Nilo Occidental o fiebre del Potomac es mayor.
Para obtener información sobre prevención y programación de las vacunas, consulta la Explicación de la vacuna de cinco componentes.




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